Cita Diaria con La Viña Mayo 3
Gracias a Alcohólicos Anónimos, he aprendido a ser responsable y la mayor de esas responsabilidades es amarme y aceptarme a mí mismo, así libero el sufrimiento y el resentimiento.
Gracias a Alcohólicos Anónimos, he aprendido a ser responsable y la mayor de esas responsabilidades es amarme y aceptarme a mí mismo, así libero el sufrimiento y el resentimiento.
“Ahora sabemos que no tenemos que huir, ni debemos de nuevo tratar de superar la adversidad por medio de otra ofensiva precipitada que sólo nos creará obstáculos más rápidamente de lo que podamos derribarlos”.
Tuve un despertar espiritual cuando me levanté de la mesa en medio de una tormenta para ir a una visita de Paso Doce, y también cuando dije: “Sí, seré tu madrina y estudiaremos el libro juntas”. Comenzó cuando recibí una gracia inconmensurable y continuó a medida que me daba cuenta de que nunca podría devolver lo que la comunidad me había dado.
Nosotros, los A.A., encontramos que nuestro antídoto básico contra el temor es el despertar espiritual.
Unos bebían para que su imaginación echara a volar más alto todavía. Otros, desesperados, bebían para eliminar las insoportables visiones que creaba su imaginación. Pero al encontrar el camino de regreso, su imaginación responde a nuevos hechizos y su conversación abunda en colores y luz. Y eso también los convierte en compañeros encantadores.
Las reuniones siempre han sido importantes para mí, renuevan la inspiración que sentí en la primera. Me recuerdan de dónde vine y cuán cerca siempre estaré de ese mundo de penumbra que es la bebida.
Dejé de luchar contra el asunto de Dios. Entregué mi vida al programa a pesar de que yo carecía de una filosofía sobre mi Poder Superior. El problema nunca fue la existencia de Dios; fue siempre mi propio ego.
A menudo nos resulta un misterio haber dejado el alcohol. Muchos pensamos que sólo un milagro hizo que paráramos de beber. En mi caso lo hizo mi Poder Superior. Yo no estaba en condiciones de hacer nada por nadie y mucho menos por mí.
El asunto de cómo y cuándo decir la verdad - o callarse - con frecuencia revela la diferencia entre verdadera entereza de carácter - o total falta de ella.
Bajo la gracia de Dios aún encontramos que podíamos morir con decencia, dignidad y fe, sabiendo que “Es el Padre quien hace las cosas”.
"Llegamos a darnos cuenta de que, en asuntos que afectan profundamente al grupo en su totalidad, “nuestro bienestar común tiene la preferencia”. Cesa la rebeldía y comienza la cooperación, porque tiene que ser así: nos hemos disciplinado a nosotros mismos".
El conocimiento de un Poder Superior y el cambio de actitudes son fundamentales para que cristalice la sobriedad real.
Gradualmente empezamos a ser capaces de aceptar las faltas de los otros compañeros tanto como sus virtudes. Fue en este período cuando acuñamos la potente y significativa expresión: “Amemos siempre lo mejor de los otros y nunca temamos lo peor que hay en ellos”.
Me di cuenta de que al meditar e intentar conectarme con mi yo superior para recibir orientación y respuestas, empecé a sentirme más cómodo y más equilibrado.
La sanación la continúo a través de aplicar la filosofía de los pasos espirituales del programa. Estoy trabajando con el perdón, asisto a las reuniones que más puedo y vivo el sentido de las tradiciones para poder sentirme bien con la colectividad.
