Cita Diaria con La Viña Abril 24
De lo que sí estoy seguro es que siempre que trato de pasar el mensaje de AA, el beneficiado soy yo.
De lo que sí estoy seguro es que siempre que trato de pasar el mensaje de AA, el beneficiado soy yo.
Gracias a nuestro programa puedo apreciar cada minuto de mi vida; puedo apreciar las cosas simples; puedo apreciar lo cotidiano. ¡Ahora tengo una moral de hierro! ¿Saben por qué? Porque antes no quería ver que era alcohólico, aunque todos los demás lo veían. Ahora veo que soy alcohólico, pero nadie más lo ve.
Vivía en constante guerra y encontré la paz. Para mí los milagros ocurren en el campo espiritual y se manifiestan en el ambiente material. Aquí encontré mi desarrollo espiritual y lo demás me ha llegado por añadidura.
Solamente los jactanciosos se las dan de estar perfectamente liberados del miedo, aunque su propia grandiosidad en realidad tenga sus raíces en los temores que temporalmente han olvidado.
"De aquella primera reunión saqué tres cosas en claro: la primera, que se podía dejar de beber —cosa que yo deseaba con todas mis fuerzas—; la segunda, que tenía que hacerlo sólo por 24 horas; y la tercera, que era requisito indispensable acudir a las reuniones de AA, porque una no puede dejar de beber sola, algo que yo sabía de sobra".
¿Alguno se preguntará si AA es una cueva de sufrimientos y conflictos? Claro que no. La mayoría de los A.A. hemos encontrado la paz. Aunque lentamente, hemos logrado mayor humildad, cuyos dividendos son la serenidad y un gozo verdadero.
Y paulatinamente mi vida se fue llenando de paz interior y de la alegría de vivir con que había soñado. Los buenos días de que me hablaran tanto empezaron a llegar, para mi satisfacción y de toda mi familia, que ahora sí constituye un hogar hermoso donde hay respeto, tolerancia, amor y armonía, a pesar de las dificultades normales de la vida.
Creo que tengo cierto espíritu de servicio, pero en AA aprendí que sólo si lo hago con amor y humildad vale la pena hacerlo. En Alcohólicos Anónimos finalmente aprendí que, al fin y al cabo, la sobriedad es para ponernos en condiciones de servir a Dios y al prójimo. Y eso es lo único que me ha hecho sentir feliz y útil.
Antes de la llegada de la fe, yo había vivido como un extraño en un mundo que muy a menudo parecía a la vez hostil y cruel. En él no podía existir seguridad interior para mí.
El miedo es seguramente una barrera para la razón y el amor y, por supuesto, refuerza la ira, la vanagloria y la agresión.
"Me di cuenta que la mejor manera para mantenerme sobrio consistía en pasarle el mensaje al hermano que aún estaba atrapado en las garras del alcoholismo, para que él tuviera la oportunidad de conocer el programa de amor, paz y esperanza que encuentra el enfermo alcohólico en AA."
"El programa, al menos, me ha enseñado que debo hacerle frente a la vida sin tener que recurrir al licor. No quiero y no voy a apartarme de los grupos, pues quiero estar bien, sentirme bien y darle gracias a Dios todos los días por las buenas y las malas."
El temor no tiene que ser siempre necesariamente destructivo, pues las lecciones de sus consecuencias nos pueden conducir a la adquisición de valores positivos.
Con mis compañeros de AA aprendí a hacer una sola cosa casi a la perfección: dar el primer Paso. Recuperé la buena salud, mi trabajo y sobre todo el amor de mi esposa e hijos.
Cuando tomaba, tenía un problema con la bebida que no podía controlar. Cuando dejé de beber, tuve un problema con la vida que no podía manejar; ni siquiera sabía por dónde empezar. Pero ahora empecé a caminar, y los pasos que doy se sienten mucho más seguros con la ayuda de mi padrino.
