Cita Diaria con La Viña Noviembre 26
No me volví rica, pero puedo decir que me siento en otra dimensión, donde hay paz en mi vida. Estoy tranquila y agradecida con AA. Me siento enriquecida del alma.
No me volví rica, pero puedo decir que me siento en otra dimensión, donde hay paz en mi vida. Estoy tranquila y agradecida con AA. Me siento enriquecida del alma.
Ahora me quiero más. No dejo que me atropellen no más porque sí. Soy de carne y hueso, tengo defectos, pero cada día trato de ser mejor que ayer. Dentro de AA mi vida ha cambiado.
No sabemos qué va a pasar en el futuro, pero si practico los Doce Pasos y las Doce Tradiciones tengo la posibilidad de vivir una vida útil para mi y mis familiares.
Me acordé de mis compañeros que me dijeron un dia que, pase lo que pase, nazca quien nazca y muera quien muera, no beba y no habrá borrachera. Y así lo hice.
El alcohol solucionaba todo. Hubo una vez en que era mi aliado, mi mejor amigo; pero se acabó, ya no podía tomar.
Creo que Dios fue y sigue siendo bueno conmigo, porque tuve un momento de lucidez en el que pude ver y sentir el gran amor de los compañeros. Tuve la oportunidad de prestar algunos servicios y poco a poco comencé a recobrar la dignidad. Tuve contacto con gente más nueva que yo, y pude compartir mi experiencia. eso me ayudó a salir del aislamiento, y con el tiempo, dejé de sentirme solo. Sin darme cuenta y sin esperarlo pude tener días muy felices en compañía de mis amigos de AA.
Nuestro programa es simple para mentes difíciles. Pero, para vivir una vida útil y feliz tienes que poner en práctica nuestros Pasos, no solo de la boca afuera, sino de verdad empezar a escarbar en tu interior. Esto se logra con la ayuda de otra alcohólica o alcoholico, pero es de vital importancia hacer los Pasos para poder liberarte de todo lo que te hace daño: la envidia, los resentimientos, la conmiseración, las identidades y cualquier cosa que te cause un sentimiento desagradable.
No ha sido fácil. He tenido que confiar en personas desconocidas. He tenido que aceptar que cometo errores y no soy perfecta. Lo único que puedo hacer es mejorar y cambiar mi actitud, porque si yo no me acepto, jamás me aceptarán los demás.
Pasé muchos años de mi vida dentro de las cérceles, pero la peor prisión que he conocido ha sido la cércel que está en mi mente. Los Pasos me han ido liberando y me regresaron la fe. Cuando tengo malos días es porque no estoy poniendo en práctica lo que se me ha enseñado.
Hoy vivo mejor, aunque vivo en la prisión fisica, vivo en completa libertad espiritual gracias a Alcohólicos Anónimos, porque Dios me cumplió mi deseo: vivir para hacer su voluntad. Hoy vivo para ayudar a otros.
Hoy he aceptado mi enfermedad, gracias a Dios y a Alcohólicos Anónimos. Ya no tengo ese vacío en el alma. Gracias a las experiencias de los AA me he identificado. Me doy cuenta de lo mal que estaba, pero también me doy cuenta de que puedo cambiar mi vida con la ayuda de AA y mi Poder Superior que es Dios.
Estoy tan agradecida con la comunidad de Alcohólicos Anónimos por devolverme el cariño de mi hermana, una de las personas mas importantes en mi vida, y por darme una segunda oportunidad de darle todo mi amor.
"Me leyeron la Tercera Tradición y me dijeron que el único requisito era querer dejar de beber, y eso era lo que yo quería. Varias veces traté de dejar de tomar por mí mismo, y si duraba algunos meses sin tomar, luego me bebía todas las que no me había tomado durante ese tiempo. Mi sobriedad era precaria, como dice el Primer Paso."
Para muchas de nosotras fue muy difícil reconocernos en algo tan vergonzoso como ser alcohólicas. ¿Qué irán a decir de mí? ¿Me aceptarán, me perdonarán? Pero es bueno estar convencida y superar estos tabúes. Nosotras las mujeres también tenemos derecho a nacer de nuevo en AA. Necesitamos quizás algo más de ayuda en algunos aspectos, pero sobre todo mucho respeto.
Lo más importante es que encontré a Dios a través de AA. Por fin, mi vida tiene un propósito.
