Cita Diaria con La Viña Diciembre 12
Ahora quiero agradecerle a mi Dios que me dio la oportunidad de conocer Alcohólicos Anónimos. Pude cambiar mi vida y asegurarme que mi futuro fuera seguro si me apegaba a los principios de AA.
Ahora quiero agradecerle a mi Dios que me dio la oportunidad de conocer Alcohólicos Anónimos. Pude cambiar mi vida y asegurarme que mi futuro fuera seguro si me apegaba a los principios de AA.
El alcohol hizo explotar mi ira, mis resentimientos y todos mis defectos de carácter como ser humano; pero he aprendido a controlar mis defectos y a descubrirme dentro de los grupos de AA. Sé que Alcohólicos Anónimos es para mí hasta que el Poder Superior me llame a entregar cuentas.
Me acordé de mis compañeros que me dijeron un día que, pase lo que pase, nazca quien nazca y muera quien muera, no beba y no habrá borrachera. Y así lo hice.
Hoy he aceptado mi enfermedad, gracias a Dios y a Alcohólicos Anónimos. Ya no tengo ese vacío en el alma. Gracias a las experiencias de los AA me he identificado. Me doy cuenta de lo mal que estaba, pero también me doy cuenta de que puedo cambiar mi vida con la ayuda de AA y mi Poder Superior que es Dios.
Estoy tan agradecida con la comunidad de Alcohólicos Anónimos por devolverme el cariño de mi hermana, una de las personas mas importantes en mi vida, y por darme una segunda oportunidad de darle todo mi amor.
Hoy vivo mejor, aunque vivo en la prisión física, vivo en completa libertad espiritual gracias a Alcohólicos Anónimos, porque Dios me cumplió mi deseo: vivir para hacer su voluntad. Hoy vivo para ayudar a otros.
"Me leyeron la Tercera Tradición y me dijeron que el único requisito era querer dejar de beber, y eso era lo que yo quería. Varias veces traté de dejar de tomar por mí mismo, y si duraba algunos meses sin tomar, luego me bebía todas las que no me había tomado durante ese tiempo. Mi sobriedad era precaria, como dice el Primer Paso".
Había algo en la experiencia de mis compañeros que no me daba chance de debatir. El alcohol no era para mí. Alcancé a ver todo el desastre que mi alcoholismo causó en todas partes. Ya no quería repetir más el dolor y el miedo que se siente después de una borrachera.
Siento una emoción y una gratitud tan grandes que no puedo explicar. Compartir mi tiempo, algo de dinero y esfuerzo para ayudar al que hoy es mi grupo, es la clave de mi desarrollo espiritual, y por todo esto estoy profundamente agradecido con Alcohólicos Anónimos, y solo por hoy sigo ayudando a los nuevos y a quien necesite de AA.
Ya que con el tiempo se me ha dado la oportunidad de desarrollar más servicios y cada una de estas experiencias me ha ayudado a sentirme una alcohólica útil, que a pesar de mis experiencias de dolor y sufrimiento, en AA se me ha dado la oportunidad de sentirme una mujer digna, no importa la edad o el sexo, todos tenemos la oportunidad de servir.
Hoy puedo levantar la vista y decir gracias a Dios, gracias a Alcohólicos Anónimos y gracias a mi grupo por la oportunidad de servir, ya que en el servicio descubrí las pautas para encontrarme a mí mismo, que estaba tan perdido en el mundo del alcohol.
“Sólo un regalo hecho con amor y gratitud es una bendición para el que lo entrega, y valioso para el que lo recibe”.
“La glorificación personal, la soberbia, la ambición obsesiva, el exhibicionismo, la suficiencia intolerante, la loca avidez de dinero o poder, el no querer reconocer los errores y aprender de ellos, la satisfacción de sí mismo, la perezosa complacencia —éstos y otros muchos son los típicos defectos que tan a menudo afligen a los movimientos así como a los individuos—”.
“En la vida de cada alcohólico, siempre hay un tirano al acecho. Se llama alcohol”.
“Descubrí una nueva forma de aprender —cerrar la boca y escuchar—… No se trata tanto de qué hago, sino de lo que no hago. Al no hablar, tengo la mente abierta; me pueden enseñar”.
