Cita Diaria con La Viña Septiembre 16
“La gratitud es el más excelente atributo que podamos tener”.
“La gratitud es el más excelente atributo que podamos tener”.
"Despojado de la venda del autoengaño, no me queda otra cosa que cambiar. Necesito abrir la mente. Tengo que aprender nuevas formas de ser y estar en el mundo y de relacionarme con los demás…afortunadamente, no es algo que tenga que hacer yo solo. Como dice el enunciado del Paso 6: “estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase…”.
Por mucho tiempo el servicio de instituciones, cárceles y hospitales me mantuvo sobria, pero seguía sufriendo. Me derroté nuevamente y empecé a trabajar los Pasos en el orden debido. Yo quería gozar de la gran promesa que el programa nos hace, vivir una vida útil y feliz.
"En repetidas ocasiones le pregunté a mi padrino cuándo sabría qué dirección debía tomar en el trabajo. Su respuesta siempre era: 'Solo ve y sé útil'”.
“Los comienzos de Alcohólicos Anónimos fueron alrededor de una mesa de cocina. Es cierto que, en lo material, progresamos mucho: mejores muebles y entornos más cómodos. Pero la mesa de cocina siempre será apropiada para nosotros. Es el símbolo perfecto de la simplicidad”.
“La capacidad única de cada miembro de AA para identificarse con el principiante y conducirle hacia la recuperación no depende en absoluto de su cultura, su elocuencia ni de cualquier otra pericia particular. Lo único que cuenta es que él es un alcohólico que ha encontrado la clave de la sobriedad”.
Para anteponer nuestro bien común, debía ponerme en segundo plano. La Primera Tradición significaba “hacernos a un lado y trabajar por un bien mayor”. Esto no era lo que esperaba escuchar, pero se me habían acabado las ideas y estaba dispuesta a intentar algo diferente.
El proceso espiritual no es una línea continua y ascendente, sino que consiste en caer y levantarse de nuevo, una y otra vez. Los alcohólicos no somos santos, somos personas que intentan crecer espiritualmente. Nos levantamos y lo intentamos de nuevo.
Cuando en AA nos dicen que el programa es netamente espiritual, es ésta la razón: mi fuerza de voluntad por sí sola no es suficiente para cambiarme. El cambio proviene de mi aceptación de un poder superior a mí y de su influencia benéfica.
En la sobriedad he podido recuperar mi sano juicio. He aprendido a vivir una nueva vida, soy digno de amar y ser amado, ser feliz y dar felicidad, respetar y ser respetado sin necesidad de pretender controlar o manipular a los demás.
Si hubo un síntoma importante que me llevó a la falta de actividad y casi tragedia, ese fue la ingratitud. Me olvidé de ser agradecido por la maravilla de la sobriedad, olvidándome también de que una de las mejores formas de expresar esa gratitud era transmitir el mensaje del programa.
En ocasiones, aún me sorprendo diciendo cosas como: “¿Por qué me está pasando esto a mí?” o “¿Qué debe suceder para que finalmente yo sea feliz?”. Cegado por mi egoísmo, percibo las cosas de esa manera. Pero, para ser honesto, no creo que haga falta algo para ser feliz. Es un trabajo interno, algo que elijo, o me niego a elegir, para mí.
Como dice el enunciado del Paso 6: “estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase…”. Yo pongo la buena voluntad, Dios me libera. Según lo entiendo yo, el éxito que tenga con este Paso depende de mi buena disposición a relacionarme con el Dios de mi entendimiento, mi Poder Superior.
“Recordemos la multitud de personas que todavía sufren del alcoholismo y que todavía están sin esperanza. Sea cual sea el costo o el sacrificio que suponga, pongámonos a mejorar nuestras comunicaciones con toda esta gente para que encuentren lo que hemos encontrado: una nueva vida de libertad bajo Dios”.
El tener acceso a un consejero espiritual y compartir con otros compañeros que también están en la búsqueda, me ha sido muy provechoso. En esos momentos tranquilos puedo conocer mejor a ese Poder Superior a quien acudo, una y otra vez, tras mis inevitables tropiezos.
