Muchas veces las respuestas a mis problemas de intolerancia, aceptación y ego, llegan mientras estoy sentado en una reunión de AA. Asistí a una reunión de trabajo de mi distrito donde me senté, sin ganas, a escuchar la discusión, que duró casi una hora, sobre el menú que se serviría en el próximo taller de servicio del distrito. “Arroz, pollo, y ensalada”, me repetía a mí mismo, lo de siempre. La segunda ocasión se me presentó en el aniversario de un compañero en Staten Island, llegué tarde, cansado y resentido porque nadie de mi grupo se ofreció a venir conmigo. Después de manejar por lo que sentí fue un largo tiempo en el tráfico de Nueva York, entré al grupo justo en el momento en el que un compañero pasaba con la bandeja de comida, ofreciéndome uno de los primeros platos. De pronto sentí una gran alegría y, con una sonrisa, me senté junto a otros compañeros a disfrutar de la reunión y del delicioso arroz con pollo. Creo que en ese momento pude entender el mensaje que se encierra en el servicio de servir un plato de comida.
LV Mayo/Junio 2015, Arroz, pollo y ensalada, Eddie D. Brooklyn, NY