Cita Diaria con La Viña 1 de Marzo
“Creemos que, cuando dos o tres alcohólicos se reúnan en interés de la sobriedad, pueden llamarse un grupo de AA con tal de que, como grupo, no tengan otra afiliación”.
“Creemos que, cuando dos o tres alcohólicos se reúnan en interés de la sobriedad, pueden llamarse un grupo de AA con tal de que, como grupo, no tengan otra afiliación”.
“Hoy tengo una idea más clara de cuál es mi función como madrina y cuál no es. Mi responsabilidad es mantenerme sobria, estar dispuesta a escuchar, compartir mis pensamientos, orar por los demás y dejar que vivan su propia vida. No tengo el deber de ‘arreglar’ a nadie, de hacer que otros recuperen la sobriedad, de lograr que sean felices, de exigirles que cumplan con las normas, ni tampoco debo tomar decisiones por ellos”.
“Hace dos o tres años, la Oficina Central pidió a los grupos que hicieran una lista de sus reglamentos y que las enviaran a la sede. Después de haberlas recibido, las recopilamos, viéndonos obligados a cubrir muchas hojas de papel. Tras una breve reflexión sobre tantísimos reglamentos, se desprendió una sorprendente conclusión. Si todos estos edictos hubieran estado vigentes en todas partes al mismo tiempo, le habría sido imposible a cualquier alcohólico unirse a AA”.
“Quiero señalar que AA es un programa que sirve para aprender a seguir la voluntad de tu ser superior.”
“Hoy creo que las dos cosas más importantes para recuperarse son la voluntad y la acción. Ahora tengo una sonrisa que ofrecerles a los demás alcohólicos”.
“AA no es para las personas que lo necesitan ni para las que lo desean; es para aquellas dispuestas a esforzarse para conseguirlo”.
Los que recaen, los que mendigan, los que chismorrean, los que tienen trastornos mentales, los que se rebelan contra el programa, los que se aprovechan de la fama de AA, muy rara vez perjudican al grupo de AA por mucho tiempo. .... Nos obligan a cultivar la paciencia, la tolerancia y la humildad”.
“Hemos pasado de tener dos miembros a dos millones ... Debemos estar haciendo algo bien”.
“Recuerdo haberle preguntado a mi padrino: ‘¿Cuándo comienzo con los Pasos?’. Me respondió: ‘¿Cuándo quieres recuperarte?’”.
“Pocas víctimas de esta enfermedad pueden alcanzar la sobriedad sin cambiar drásticamente la mayoría de los aspectos de su vida”.
“Cuanto más aprendo, tanto más me queda por aprender”.
“Todos los miembros de AA tenemos derecho a nuestra propia opinión, incluso si consiste en pensar que la opinión de otra persona no es tan buena como la nuestra. Toda la estructura de AA se basa en un espíritu democrático. No hay jefes ni gurús”.
“Cuando las sombras de mi pasado salieron a la luz, agradecí el ‘plan de vida’ que constituyen los Doce Pasos. Me ayuda a lidiar con el estupor de quién era, con la persona que soy y con la que quiero ser”.
“En los años venideros sin duda cometeremos errores. La experiencia nos ha enseñado que no debemos temer a hacerlo, siempre que sigamos estando bien dispuestos a confesar nuestros defectos y corregirlos prontamente”.
“Es muy posible que yo no sea la persona más adecuada para apadrinar a determinado miembro nuevo. Puede que yo no sea apto por mi personalidad, por mi educación (o falta de educación) o por mi profesión. Por las mismas razones puedo ser el más indicado para apadrinar a otra persona”.
