Septiembre / Octubre 2016

tiempos difíciles

Este año mi casa se quemó, todo quedó en cenizas. Dos días después mi hijo fue internado por abuso de sustancias, en una clínica de desintoxicación. En esos mismos días, mi pareja tomó la decisión de romper nuestra relación. Por estas razones, durante dos meses me tocó vivir en mi camioneta. Al verme sin casa y sin familia las emociones se encontraron. Tuve ganas de fugarme de la realidad, ya no estaba con ganas de seguir. Pero a cada rato venía a mi mente esa frase: “Servir es vivir”. El servicio no me dio tiempo para detenerme a pensar en mis problemas. Gracias a la confianza que me dan mis compañeros en AA, tengo mi mente ocupada y demasiado trabajo que hacer. Me di cuenta que el servicio que presto en AA me daba la oportunidad de liberarme de mí mismo. Escuché las palabras de un veterano en AA que dijo: “Haz las cosas de Dios y él hará las tuyas”. Fue así como pude superar un momento difícil en mi vida. A través del servicio sentí la confianza y la fortaleza que mis compañeros me dieron. Esto, para una persona incrédula como yo, es sorprendente.

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