Septiembre / Octubre 2016

Pinchazo en el ego

Una mudanza inesperada la enfrenta a su orgullo

Desde el primer momento que entré por las puertas de AA, me dijeron que hiciera servicio. Los compromisos del servicio haciendo café, secretaria, dando la bienvenida, coordinando, o como representante del grupo (RSG), tesorera, o representante del Grapevine, me llevaron a las reuniones, me sacaron de mi obsesión y en general me ayudaron a mantenerme sobria. De hecho durante los quince años que he estado en el programa, el período más largo sin un compromiso de servicio han sido estos últimos diez meses. El servicio se escabulló de mis manos por un par de razones: me enfermé con otra condición médica, además de alcoholismo, y estuve con la energía muy baja durante varios meses. También me cambié de un estado a otro (no era necesariamente un buen momento, pero el calendario de la vida no siempre es fácil). Por cuestiones de trabajo estoy constantemente viajando desde el lugar nuevo a mi antiguo lugar de residencia, donde todavía mantengo muchas amistades. Ahora estoy en un nuevo lugar y yo quiero conocer a otros alcohólicos, claro que “el grupo que se me antoja” está en el otro extremo de un teléfono o un corto viaje a la ciudad. Sé comportarme como si fuese nueva, me presento en las reuniones, pido números de teléfono y llamo a otros alcohólicos. Hasta aquí todo va bien. Pero después de seis meses de idas y venidas todavía no siento la conexión. Después de todo, yo no soy uno de esos casos que amamos tanto: con menos de treinta días, todavía ciega por lo que ha pasado y donde he terminado. Por el contrario, yo he estado en todo, soy vieja y canosa. Tengo la impresión de que la mayoría de ustedes no necesitan nuevos amigos, al menos no tanto como yo, pero lo sigo intentando. Mi madrina me sugiere seguir realizando llamadas. Un día, alguien me llama, ella también es nueva en la ciudad. ¡Un día perfecto!. Después de un tiempo, un miembro que tiene el servicio de Tesorero del Distrito, me pide que sea su madrina de servicio. Creo que estoy progresando. Alguien reconoce la experiencia y pide mi ayuda. Mi ego sutilmente se detiene. Voy a una reunión de información del distrito con mi ahijada. Empiezo a conocer a la gente en la reunión y sostengo una breve conversación con un representante de servicios generales (RSG) de mi grupo acerca de ser su alterno. Me gustaría ofrecer mi experiencia para ayudar, pero el ego otra vez se está colando, un buen gesto, y un mal motivo. Pronto tenemos la reunión de conciencia de mi grupo. Me siento muy feliz. Ahora voy a tener un compromiso adecuado y podré ser parte del grupo. Voy a hacer algunos amigos. Esto no resulta exactamente así. Durante el informe del RSG, después que el RSG pidió continuar su compromiso por otros dos años, me ofrecí voluntariamente para ser su alterna. Después de todo tenía cinco años de experiencia en servicios generales y la necesidad de un servicio. Yo viajo mucho y me gusta ser útil si puedo. El coordinador me pide que espere hasta que hablemos de los servicios más tarde en la reunión. No hay problema. Llegamos al punto de servicio en la agenda, el servicio de tesorero está vacante. Me preguntan si me gustaría tomarlo. No estoy disponible, porque no puedo asistir cada semana a una reunión. Les pregunto sobre la posición de alterno RSG. Un miembro no ve ninguna razón para tener uno. Nadie más habla a favor de esto. Luego me dicen que el alterno RSG es responsable de la reunión mensual para la conciencia del grupo (en realidad esto no resulta ser cierto), así que no calificaría de todos modos. Estoy herida y resentida. La reunión de recuperación empieza. Durante la reunión regular de AA el resentimiento se está enconando. Me molesta lo que me parece una cierta intimidad entre el RSG y el miembro alterno del Comité del Distrito. Siento mucha envidia. Mi autoestima está herida y tengo miedo por mi sobriedad, porque no tengo un servicio. Abro mi Libro Azul y leo el Décimo Paso: “Hemos entrado al mundo del Espíritu. Nuestra siguiente tarea es crecer en entendimiento y eficacia. Este no es asunto para resolver de la noche a la mañana. Es una tarea para toda nuestra vida. Continuamos vigilando el egoísmo, la deshonestidad, el resentimiento y el miedo. Cuando estos surgen, enseguida le pedimos a Dios que nos libre de ellos. Los discutimos inmediatamente con alguien y hacemos prontamente las debidas reparaciones a quien hayamos ofendido. Entonces, resueltamente encaminamos nuestros pensamientos hacia alguien a quien podamos ayudar. El amor y la tolerancia para con otros son nuestro código”. Pues, estoy ciertamente resentida y temerosa. ¡Estoy siendo egoísta, no se dan cuenta de lo mucho que puedo ayudar! Y estoy lejos de ser amorosa y tolerante. Le pido a Dios que me quite mi egoísmo, el resentimiento y el miedo, que me enseñe qué debo hacer. Empiezo a orar por la gente con quienes estoy resentida. Empiezo a prestar atención a la reunión y participo en ella. Recuerdo que este es un programa de acción, tal como lo dice el Apéndice II, y sobre todo la necesidad del cambio de personalidad para obtener constante sobriedad. Al final de la reunión, el coordinador comparte acerca de un nuevo servicio en la cárcel del condado. En este servicio yo sí califico y estoy disponible para el tiempo requerido. Esa misma noche, llamo a una amiga en el programa y le hablo de mis resentimientos, miedos y egocentrismo. También llamo a la compañera encargada de los nuevos servicios. Ella está emocionada por mi interés, también es de afuera de la ciudad y como yo, viaja mucho y comenzó este servicio para mantenerse activa y llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo. Y por último, esta mañana, inspirada con la reflexión del día, empiezo mi jornada pensando en esta frase: “Cuando hay una decepción, no sé si es el final de la historia. Puede que sólo sea el comienzo de una gran aventura”. Estoy aprendiendo acerca de la humildad y es difícil. En un lugar de nuestra literatura se nos dice que el doloroso pinchazo al ego es el camino hacia un gran valor. El cambio de personalidad requerida para que esta alcohólica se mantenga sobria tiene que tener un poco de pinchazo del ego. Tengo muchas ganas de conocer a los nuevos amigos en la cárcel del condado y ver lo que es tener humildad sirviendo.

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