Deseo imperioso
Vengo de una familia numerosa, alegre y, claro, muy fiestera. Mis memorias de niña están llenas de fines de semana en Tijuana con todos los tíos, los primos, abuelos y sus amigos. Los primitos nos divertíamos viendo a los grandes bailar, cantar y celebrar porque ganó su equipo favorito, porque un artista sacó un nuevo disco, porque hacía calor, porque hacía frío. Bueno, la fiesta era por todo y por nada. Las fiestas más grandiosas eran las de diciembre: fiestas por las posadas, Navidad y Año Nuevo.
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