Un viento de cambio
Noviembre / Diciembre 2022 | Cortos de La Viña | Sección Especial

Un viento de cambio

A las orillas del río Maipo, en Chile, cae de rodillas en oración al cielo, y sucede un milagro

En el frio invierno del 2018, a mediados de agosto, mis esperanzas eran nulas, mi drogadicción y mi alcoholismo me llevaron a condiciones precarias, de calle, sin rumbo, sin objetivos, muerto en vida.

La noche anterior intenté colgarme con un cinturón de cuero, víctima de la desolación, sumido en una profunda depresión producto de mis malas decisiones y mi mala forma de vivir. Resentido con Dios, y mi ego y mi orgullo formaban una inmensa pared entre el sano juicio y mi locura.

Esa tarde, ya sin sentido común, caminaba por las laderas del rio Maipo, en Puente Alto, buscando colillas para poder fumar. Entonces, vi mi dignidad hecha pedazos, me detuve, miré el nublado cielo y clamé: “¡Si estás ahí ayúdame, ya no quiero estar así!”, caí de rodillas a la orilla del rio, llorando a mares, sin consuelo.

Al cabo de unas horas, sentí el famoso viento “Raco”, una brisa tibia que baja por el valle del Maipo desde el este. Fue un abrazo consolador, fue algo más allá de la comprensión humana. Ya de noche seguí caminado y un vehículo se detuvo frente a mí, con sus luces me encandilaba la vista, descendió un hombre y preguntó: “¿Andrés, eres tú?”, me acerqué y pregunté: “¿Quién es?”, a lo que me respondió: “Soy Pedro, tu ex compañero de trabajo, supe que te han visto por acá y desde el lunes que te estoy buscando y al fin te encontré. Mírate como estás, sucio, desaseado y muy delgado, ¿te puedo ayudar?, conozco un lugar donde te puedes recuperar, es muy humilde, pero está lleno de amor”. Sin pensarlo acepté y lo abracé como un niño abraza a su padre.

Ese día que caminaba sin rumbo, ese día Dios escuchó mi voz y envió un ángel por mí. Él es fiel, Él es mi Poder Superior.