Fuera de toda ayuda humana
Noviembre / Diciembre 2022 | Cortos de La Viña | Experiencia, Fortaleza y Esperanza

Fuera de toda ayuda humana

El amor de su esposa no fue capaz de prevenir su enfermedad alcohólica, solo con AA y un Poder Superior pudo reconstruir su vida

Mi nombre es Lázaro B. Conocí a Alcohólicos Anónimos en 1998 en Phoenix, Arizona, un lugar muy agradable. Para ese entonces estaba muy joven, solo tenía veintiún años de edad.  Tenía una familia muy agradable, mi esposa y mi hija. Una hija muy hermosa, una esposa muy atractiva, trabajadora, amorosa, ama de casa, responsable, la familia perfecta. Me amaba tanto mi esposa que me hacía sentir una persona amada en el mundo, “pero el alcohol tenía otros planes para mi vida”.

Todo era perfecto, yo era una persona ideal, el señor de la casa y el señor trabajador que tenía dinero. Solíamos ir a comer, a pasear, ir al cine, de compras, pero poco a poco se empezaría a transformar mi vida. Solo tenía veintiún años cuando empezaría a consumir alcohol y droga (cocaína). No tardaría mucho tiempo y fue en menos de un año cuando estando tomado y con drogas me paró un policía. Por supuesto con mi primer DWI mi esposa todavía me apoyaba, pero me solía decir que tenía que dejar de tomar porque yo era una persona que me transformaba completamente, me volvía agresivo, terco y testarudo, no sabía entender razones. Le decía que lo “iba a dejar del todo”, mi locura se iba como la espuma, hasta llegar a golpearla en algunas ocasiones. 

Siete meses más tarde tuve mi segundo DWI y mi esposa era una persona muy diferente, prepotente y arrogante, yo le había matado la ilusión, el amor perfecto. Ella solía decirme que si no dejaba de tomar tomaría la decisión de separarse de mi vida y mi familia perfecta.

En 1998 conocí a AA, me dieron la información. Siempre pensé que iba a dejar de tomar por mis propios medios, siempre pensé que AA era para personas mayores que ya no las quería la sociedad. Cuando me dieron la información simplemente pensé: “Ustedes porque son viejos y tontos, a mí no me vuelve a suceder”.  Solo estuve tres meses cuando empecé a consumir alcohol y droga (cocaína) nuevamente y mi vida era un infierno.

Mi linda familia me dejó y quedé solo, triste y desgraciado con tan solo veintitrés años de edad. Pero los alcohólicos ya habían sembrado en mi vida la dádiva más grande “un Poder Superior” que todavía no lo entendía muy bien con solo tres meses.

Para el año 2000 me llegó un rayo de lucidez a mi memoria, recuerdo que un lunes por la tarde, a las 7:30 pm, llegué al grupo “Mi último refugio” donde me dieron nuevamente información y desde esa noche hasta la fecha mi Poder Superior se infiltró en mi vida.

Ahora mi nombre es Lázaro y soy un alcohólico. Tengo diecinueve años de sobriedad en mi grupo base “Vida Nueva”, Phoenix, Arizona. AA me ha enseñado a vivir nuevamente. No recuperé a mi esposa pero tengo dos hijas muy hermosas con ella. Mis hijas están muy contentas conmigo; salimos, jugamos, comemos, paseamos. Mi grupo me ha dado la oportunidad de hacer todos los servicios del grupo. Tengo muchos amigos y he estado sirviendo en el distrito hispano 16.  Me siento muy feliz de estar en Alcohólicos Anónimos y de hacer el servicio por amor y gratitud.

Le doy gracias a mi Poder Superior por haber conocido Alcohólicos Anónimos y tener la posibilidad de vivir y tener la experiencia de escribir en este taller de redacción de La Viña, y ahora de poder servir en el aniversario 24 de La Viña en Phoenix, Arizona. Que Dios siga bendiciendo a AA y siga fluyendo la gracia vivificada.