Ganas y convicción
Noviembre / Diciembre 2021 | AA en familia | Gratitud

Ganas y convicción

Una vez que acepta su problema, sintió una gran tranquilidad por todo lo que el programa le ha dado

Al llegar a AA pensaba: “Ellos tienen un problema, pero yo soy diferente”. Eso me trajo cierta confusión. En los primeros días agarré un padrino, y él me enseñó a andar en los grupos que existen en Las Vegas. Él me dijo: “No es cuánto bebías sino qué hacías cuando bebías”.

Unos meses antes de un año de llegar a AA me di cuenta de qué tan grave era mi problema. El compartir en los diferentes grupos de AA cambió mi forma de pensar con lo que se refiere a mi enfermedad del alcoholismo. Llegué al convencimiento y aceptación de ser un alcohólico, y eso me trajo una tranquilidad de la que todavía gozo. Soy igual que “ellos”, y eso se lo agradezco a Dios y a AA.

Mi familia está en México. Mi madre goza de esa tranquilidad al igual que mi padre. Poco hablo con mis hermanos, pero sé que a ellos les da cierta satisfacción, ya que el alcoholismo que viví me alejó de ellos por las situaciones en las que me vi envuelto dentro de mi actividad alcohólica.

He tenido que pasar un proceso para sentirme bien. Ahora tengo tres hijos, dos en México y uno aquí conmigo. Él me da motivos para seguir adelante por estar compartiendo mi diario vivir. Eso no quiere decir que mis dos hijas no sean un motivo, ellas hacen que mis días sean buenos al escuchar sus voces. Me separé de su mamá.

Sigo con las mismas ganas y convicción como cuando me di cuenta de mi enfermedad y la aceptación de ser un alcohólico; el admitir que soy impotente ante el alcohol y derrotarme ante él. Gracias a mi Poder Superior sigo en el camino de AA. Tengo cuatro años y cuatro meses y he tenido que hacer algunos servicios para mantenerme en la jugada. Cuando llegué a AA me dijeron: “Si quieres lo que nosotros tenemos sigue viniendo y te darás cuenta de la realidad” y no me mintieron.

Gracias a “Dios” y a AA tengo un trabajo, tengo salud, tengo la familia que quiero, y tengo lo que me merezco. Y algo más importante es la tranquilidad y la seguridad de que hoy no voy a tomar esa primera copa, y el seguir en mi recuperación hasta llegar a hacer un inventario y confesar ante Dios y otro ser humano, sin antes de hacer y empezar a practicar los primeros tres pasos de recuperación.