La paz que buscaba
“Tengo que cuidar mi imagen” pensaba yo, “soy una mujer profesional e intelectual”, pero lo que no pensaba que era o pretendía ser, era alcohólica, ¿por qué? … porque eso sí lo era. Casi todas las noches esperaba con ansiedad a que mis hijos, de quince y dieciséis años, se fueran a dormir para que yo pudiera tomar una, dos, tres copas, hasta acabarme casi toda la botella, en mi cuarto encerrada, como buena alcohólica de buró que soy. Necesitaba tomar para no sentir, que me quitara esta ansiedad, y poder dormir. El alcohol era mi gran cómplice y el que nunca me fallaba.
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