Mayo / Junio 1999
Dejar de beber no es una decisión ligera
Quizá yo esperaba que me admiraran como un héroe contemporáneo, o que tal vez alguien llegase de sorpresa, con el corazón muy acelerado, y me felicitara. Pero para mí eso no era suficiente; algo faltaba. Lo había hecho todo para dejar de beber y, aunque tenía el ego desinflado, me creía bajado del cielo.
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