Creando memorias
Primero que nada, espero que todos y cada uno de los que leen esta experiencia estén gozando de unas muy felices 24 horas de sobriedad. Mi nombre es Misael y soy alcohólico. El decir y aceptar que soy alcohólico viene después de una derrota ante el Señor poderoso Don alcohol. Este hizo su trabajo. Ahora era el turno de AA de hacer su trabajo conmigo, una persona ingobernable, una persona que a lo largo de doce años de actividad lo único que hizo fue causarle penas y vejez prematura a mis padres. Empecé a consumir alcohol en pequeñas cantidades a la edad de catorce años y desde ese momento empezó el martirio para mi familia. La verdad es que yo nunca sufrí al andar bebiendo. En mi opinión, el alcohólico es el único enfermo que no sufre, los que sufren son las personas que lo rodean. Llegué a mi grupo base un 23 de noviembre del 2018, y desde ese día supe que Alcohólicos Anónimos era para mí. A partir de ese día no he vuelto a beber. Ese día se convirtió en la mejor y más satisfactoria derrota para mi persona. ¿A quién le gusta admitir su derrota? ¡A nadie!
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