Fue un infierno
Marzo / Abril 2021 | Edición Anual de Nuevos

Fue un infierno

Sin darse cuenta, su alcoholismo le causó perder el control de su persona y de su vida

Hola, me llamo Raúl. Mi carrera de borracho fue un infierno en donde yo pensaba que tener cosas materiales a uno lo hacía más importante, pero jamás pensé que mi alcoholismo me llamaría a vivir un sueño del que yo ya quería despertar y no podía. En mi sueño, siempre quise tener dinero, carros y casas, y así, de esa manera, demostrarles a las personas quién era yo. Jamás pensé que el alcohol me llevaría a llenarme de más odio, resentimiento y más egoísmo.

Cuando llegué a conseguir un buen empleo que generaba dinero, mis borracheras eran más y más fuertes. Empecé a despreciar a mi familia, a humillar a mis trabajadores y personas cercanas. Realmente no sé cuándo fue que perdí el control de mi persona, y no sé cuándo el alcohol tomó control en mí. Veinte años de alcohol y drogas que al principio disfruté, pero ya al último sufría porque yo quería parar de tomar. Algo me impulsaba a seguir tomando y tomando, y sólo la cantidad para emborracharme era poca para perder el conocimiento; ya había probado brujos, iglesias, promesas, y nada sirvió.

Un nueve de enero de dos mil quince llegué a una sala de AA pidiendo ayuda como último recurso, porque ya nadie me soportaba, ni mi familia ni yo mismo. En AA me recibieron con un aplauso, una taza de café y una bienvenida. Jamás pensé que a un borracho lo recibieran así. Estar en AA no ha sido fácil, pero el sufrimiento de AA me está enseñando a vivir de una manera que no me imaginaba, y el servicio me está ayudando a comunicarme con más compañeros. AA me ha salvado la vida.

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