Amar
Marzo / Abril 2021 | Edición Anual de Nuevos

Amar

La gratitud y el amor van de la mano en su experiencia, unidos por las acciones que tomamos en el diario vivir

Hola, mi nombre es Lucy T. y soy alcohólica. Yo vengo de un hogar con un padre alcohólico y una madre codependiente. Antes de llegar a AA yo no sentía ningún sentimiento de agradecimiento por nada ni por nadie, al contrario, sentía que la vida me debía a mí. No podía comprender la enfermedad que padecía, pues no la conocía.

Al comenzar a entender este programa de vida, a conocer la enfermedad que enfrento, me di cuenta de que tenía una lista infinita de cosas por agradecer. Una de las hermosas experiencias que me ha regalado AA es poder reanudar y conciliar la relación con mi padre, pues para vivir bien el presente tenía que trabajar con mi pasado, y yo sentía un gran resentimiento y odio hacia él. Yo no quería perdonarlo, no me interesaba si moría o vivía, pero a través del programa me di cuenta que el resentimiento es un veneno que me estaba consumiendo el espíritu.

Así que comprendí que mi padre sólo me dio lo que tenía y que no es culpable, pues también es un enfermo alcohólico y sin programa. Entonces, era yo la que tenía que comprenderlo, aceptarlo y darme cuenta que él nunca quiso hacerme daño, esa no fue su intención, sino consecuencia de su enfermedad. Entender y comprender que si él nunca me dio un abrazo y me dijo: “Hija te amo”, fue porque no sabía cómo y no porque no lo sintiera.

He tenido que reflexionar mucho, pero tengo herramientas, los Doce Pasos; el día de hoy yo le hablo a mi papá y le digo que lo quiero, que lo amo y después de varios meses un día me contestó diciéndome: “Te quiero mucho mi amor”. Eso me llenó el corazón de alegría. Cómo no he de sentir una inmensa gratitud en mi corazón hacia AA, por enseñarme a caminar en una dirección para seguir aprendiendo a vivir, a amar y a relacionarme con las personas.

Agradezco muchísimo el estar viva el día de hoy, tener a mi esposo, a mis hijos, a mis padres y a mis hermanos. Nunca olvidaré las palabras de un compañero aquel día que yo me sentía derrotada y lo expresé en el grupo. Me dijo: “Ya no estás sola, tienes una comunidad para apoyarte”.

La idea de agradecimiento se ha revolucionado dentro de mí. Gratitud para mí el día de hoy significa amor. Para expresar mi gratitud en AA trato día a día de seguir en el aprendizaje de mi interior, y disminuir el ego que está dentro de mí a un tamaño real, y permitir que fluya ese “SER” que es mi esencia. Expreso gratitud en mi grupo realizando servicio con el único objetivo de agradecer, de devolver esa dádiva que se me ha otorgado. Compartir mi experiencia con los que han llegado y seguirán llegando, como un día llegué yo; sin ganas de vivir, con una soledad y una depresión profunda; sin amor propio, sin fe, y completamente vacía espiritualmente.

El día de hoy despierto y me siento renovada, liberada, contenta con lo que tengo y feliz de seguir luchando contra el alcoholismo, con una nueva visión… con alegría de vivir.

Gracias Dios. Gracias AA. Gracias, gracias, gracias.

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