Marzo / Abril 2015

Expuesta

Abrió una cuenta en las redes sociales y publicó todo acerca de su vida

Las lecciones más vergonzosas las recibí durante mis primeros años en Alcohólicos Anónimos. Sin consultar con mi madrina, y sin leer las Guías de Internet en AA*, abrí una cuenta en las redes sociales y empecé a publicar todo acerca de mi vida.

En mis mensajes a través de las redes sociales en el Internet, mandaba información de lo que ocurría dentro de los grupos, y en los eventos. Llegué incluso a publicar imágenes, sin pedir permiso a los que me acompañaban en la foto.

Los compañeros me enviaron mensajes en privado en los que “cariñosamente” me explicaron la importancia del anonimato, no sólo el mío, sino el de mis compañeros.

No fue difícil identificar que mi ego estaba lastimado, y por esa razón empecé a defenderme, porque “yo tenía el derecho de publicar lo que yo quisiera”.

Así me encontré en situaciones donde las controversias fueron publicadas y muchos de mis compañeros me eliminaron de sus listas de “amigos” en las redes sociales.

Con el tiempo, el apadrinamiento, y un poco de humildad, comencé a usar la precaución al revelar experiencias personales que estaban relacionadas con AA y sus miembros.

Hoy estoy muy agradecida a aquellos compañeros y compañeras que se toman el tiempo para enseñarme a proteger el anonimato de las personas que comparten mi vida dentro de AA.

Espero que mi experiencia ayude a proteger AA en su totalidad y que yo siga escuchando la voz de los padrinos y madrinas para ayudar a las nuevas generaciones a entender la importancia del anonimato dentro de las redes sociales.

*Disponible en español en la página Internet de la OSG: www.aa.org

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