Liberado de dos condenas
Soy Ángel y gracias a Dios sigo siendo un alcohólico en recuperación. Los alcohólicos anónimos me liberaron de dos condenas de muerte seguras. Llegué a pensar que mi destino era morirme borracho, por eso no me cuidaba y perdí el amor propio y el amor por los demás. Pensaba que era el único hombre al que no le funcionaba el cerebro. ¿Qué se podía esperar de un hombre sin Dios, sin amigos y sin esperanzas de una vida mejor?
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