Un momento de descanso
Desde el día que empezó mi sobriedad, he educado a mis hijos, al mismo tiempo que he estado trabajando. Pero este verano tuve la oportunidad de coger una vacación para pasar más tiempo con mis hijos, lo cual ha sido posible solamente porque estoy sobria en AA. Mientras mi hija mayor se alista para entrar a la universidad y la más joven está en un campamento de verano, me encuentro con toda una semana para mí. Esto me ha llevado a reflexionar sobre aquellos tiempos cuando era una alcohólica en toda la extensión de la palabra y mis hijos se pasaban una o dos semanas durante el verano con su abuela, dejándome sola. Esto es casi como tratar de recordar el pasado sin tener memorias, porque siempre empezaba una espantosa juerga que no terminaba sino mucho tiempo después de que los niños habían regresado a casa. A la abuela le gustaba recordarme que cuando ella cuidaba a los niños ella sabía que tarde o temprano yo regresaría a recogerlos. No me gustaba ser así, pero el alcohol era quien tomaba mis decisiones.
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