Volver a nacer
Enero / Febrero 2023 | Un Poder Superior | Sección Especial

Volver a nacer

Cuando creía que su única opción era el suicidio, escucha la voz de la esperanza y recibe el milagro de la recuperación.

Yo estaba trabajando junto con otros compañeros dentro de una iglesia y uno de mis compañeros trató de escribirme una burla, fue en ese momento cuando me llené de ira y lo empecé a golpear frente a un púlpito donde estaba colgado un Cristo. Me lo quitaron de encima y había una persona que estaba observando todo el evento, se acercó a mí y me dijo que tal vez yo lo hubiera matado si no me lo quitan a tiempo.

Esta persona me sembró la semilla de AA, porque después me dijo que en su vida tuvo la experiencia de ser testigo de cómo miles de personas han cambiado su manera de ser. Él me dijo que había sido testigo de muchos milagros que ha visto en este grupo de apoyo.

Quiero decirles también que para ese entonces ya yo había perdido a mis tres hijos y a mi compañera frente a una corte de EE.UU. Prácticamente, me había quedado sin nadie en la vida, porque aparte de esto yo soy huérfano de madre y padre, me crié en las calles comiendo comidas podridas de los mercados y basureros, y era por esa razón que yo tomaba mucho, porque siempre quería anestesiar mi vicio y la soledad que desde niño me persiguió. Siempre estuve inclinado a gustarme las cosas espirituales pero mi problema era que no sabía cómo concebir a ese Dios interior y me frustraba conmigo mismo.

Yo recuerdo que cuando tuve a mi esposa y a mis hijos asistíamos a una iglesia por muchísimos años, cerca de veintisiete años dentro de un recinto sagrado, y cuando escuchaba los sermones me gustaba tanto que me llenaba de esperanza y de emoción. Recobraba entusiasmo y salía de la iglesia contento porque había estado con Dios. Pero pasaban los minutos y las horas y se me iba todo lo que había sentido, toda la emoción, la alegría, y los que sufrían eran mis hijos y mi esposa.

Todo se hacía un caos de sufrimiento y me volvía dentro de mi espíritu horrible que me torturaba y me hacía sentir miserable conmigo mismo. Mi vida era un total fracaso y decidí buscar el suicidio.

Una noche, me vino tal depresión que me hizo morder el polvo de la tierra. En ese momento yo estaba listo para despedirme de este mundo, había hecho un balance de lo que yo ya no tenía: padre y madre, ni esposa ni hijos, ni a nadie que yo le importara. Además, que nadie me quería en este mundo y que era el momento de no seguirle haciendo daño a nadie,  pero Dios,  como yo lo concibo, tenía otros planes para mí.

Durante esa depresión que tuve vino algo grandioso a mi vida. Empecé a sentir un deseo intenso de suicidarme, tenía una lucha intensa que me decía que ya no había esperanza para mí, pero había otra fuerza que me decía: “Tú puedes todavía convertirte en un milagro”.

Sin embargo, había otra voz que decía: “Le has hecho mucho daño a tus seres más queridos, tú ya no recibirás misericordia ni perdón, por lo tanto te condeno a vivir miserable en este mundo hasta que mueras triste, solo y abandonado”. Este momento jamás en mi vida se me podría olvidar, porque quedé marcado por la honra y gloria de mi Dios, fue en ese momento que mi Dios, como lo concibo, me cubrió con su manto y me dio otra oportunidad para vivir.

Entonces, corrí con este hombre que me vio golpear a mi prójimo, fui y le pedí que me dijera cómo pertenecer a este programa de apoyo y dónde quedaba la dirección. Me la dio con detalle y duré cerca de tres horas buscando dicha dirección. Fue en ese momento que empecé en el programa y me quedé para vivirlo, conocerlo y practicarlo.

Hoy soy un líder dentro de mi grupo, gracias a los alcohólicos que me han enseñado cómo vivir una vida de pasión. Tengo muchos años de conocer el programa, pero de practicarlo poco. Hoy soy una persona nueva, con un nuevo sentir de la vida, con un nuevo corazón, con una vida diferente.

Yo concibo a Dios de una forma diferente que se refleja a través de mis acciones, mis hechos y cómo trato a mis semejantes. En eso estriba concebir a mi Poder Superior. Ahora mi Dios, mis ángeles de dos alas, de cuatro alas y de seis alas, son los que siempre me guían en mi diario vivir. Gracias a ellos me han dado el regalo de una nueva vida, y un regalo más hermoso, haber encontrado a una mujer con un corazón hermoso, llena de bondad, que me acepta como soy y me quiere de manera incondicional. Ella es todo lo que tengo aparte de mis alcohólicos.

 Dios siempre nos va a dar lo que necesitamos, no lo que le pidamos, así es como quedé amarrado toda la vida. Siempre habrá esperanza para aquel que esté moribundo como yo, aun perdiéndolo todo, Dios repara todo, si lo permitimos.

Gracias por permitirme expresar y plasmar con mis propias letras el milagro más grande de mi vida.

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