Una chispa de conciencia
Enero / Febrero 2023 | Un Poder Superior | Tocando Fondo

Una chispa de conciencia

Cuando su única salida es quitarse la vida, escucha una voz interna que lo guía al camino de la recuperación

Soy Manuel y soy un alcohólico. Yo conocí a AA en el 2014 por un DUI, pero solo asistí a las juntas y lo que la corte me requería. No le di importancia, tomé a la ligera toda la información que me dieron y cumplí con las firmas.

Un año después volví por el segundo DUI que en ese caso tuve que asistir a más juntas por un año y medio, dos firmas por semana y otras clases más de parte de la corte. En ese entonces duré como seis meses sin tomar, porque tuve que ser encarcelado por un mes y eso me dio miedo. Sin embargo, nomás sentí que el miedo se fue y empezaba a recuperar un poco de lo que perdí, empecé a tomar de nuevo sin tener en cuenta todas las recomendaciones que me daban los alcohólicos y todas las clases que la corte me había impuesto a realizar.

Todo lo que los compañeros me advirtieron, de que podía durarme un tiempo aproximado de diez a quince años de sufrimiento fue toda la verdad, porque solo tardé cinco años y me volvieron a dar mi tercer DUI. En ese momento ya pensé que todo estaba perdido y ya no quería luchar por nada, en mi mente solo pensaba desaparecer de la fase de la tierra, pues yo no sabía que podían ayudarme con mi forma de beber.  Me ahogaba más en el alcohol hasta el punto que empecé a digerir sustancias, porque no encontraba un fin ni solución al vacío que sentía y los problemas que tenía. 

No tardé mucho en llegar a mi fondo de sufrimiento, llegué a querer quitarme la vida, que es lo único que tengo gratis en este mundo. Es por eso que en esa locura y confusión emocional algo me dio una chispa de consciencia, que ahora entiendo que fue Dios quien me ayudó a reaccionar en ese momento que intentaba quitarme la vida.

Pues entonces, me acordé que en AA podían ayudarme a salir de ese abismo en el que estaba y que no todo estaba perdido. Así que volví al grupo donde estuve anteriormente porque ahí me podían ayudar emocionalmente a recuperarme, ahí en esa sala del grupo de AA estaba lo que yo necesitaba para dejar de beber.

Gracias a los compañeros ahora llevo diez meses en el grupo. Los problemas no se acaban, pero estando sobrio puedo hacer frente a mis problemas y sigo paliando mi caso con la corte, pero ahora entiendo que el grupo me ha ayudado demasiado en aceptar que tengo un problema con mi forma de beber, que soy un alcohólico y, sobre todo, empezar a confiar en mi Poder Superior, que Él me ayuda y me da fortaleza para seguir adelante.

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