La revelación
Enero / Febrero 2023 | Un Poder Superior | Experiencia, Fortaleza y Esperanza

La revelación

¿Miedo a la muerte o miedo a vivir?

Hace poco más de cuatro años me acuerdo estar en mi cuarto acostado con una botella de vodka debajo de la cama después de muchos días de no parar de tomar. No sé bien qué pensaba en esos momentos, pero lo que sí recuerdo es que lo único que tenía en la mente era que no se acabara el alcohol.

Mi vida en sí ya no tenía propósito, no tenía esperanzas ni anhelos de nada. Mi vida se había convertido en tomar el siguiente trago con la esperanza de caer dormido. Recuerdo una soledad y una tristeza que me llenaban completamente y no había espacio para nada más. Yo siempre le he tenido mucho miedo a la muerte, y en esos momentos, que me estaba matando poco a poco, era lo que menos me preocupaba, en el fondo me quería morir.

Cuando reflexiono de este estado en el que me encontraba, en ningún lugar encuentro a mi familia, a mis hijos, que siempre pensé que eran lo que yo más quería. Mi mamá, que estaba en la misma casa y veía cómo su hijo se destruía de esa manera.  ¿Qué pensaría yo si uno de mis hijos hiciera lo mismo?, ¿qué sentimiento de haberles fallado sentiría yo? No puedo saber qué sentía mi mamá, pero estoy seguro que no pudo haber sido agradable.

Este es el resumen de mi vida, una vida que nunca tuvo mucho significado, una vida que dependía del valor que creía que me daba la gente, valía o sentía que valía de acuerdo a la opinión que yo creía que la gente tenía de mí. Una vida igual de egoísta que ese momento en mi cuarto, yo solo era feliz o creía que era feliz si todo se hacia como yo quería, incluso que los demás pensaran y dijeran lo que yo quería.

Esa vida que llevaba, donde todo dependía del exterior, de las cosas que tenía o no, ahora me doy cuenta que cuando no tienes nada adentro quieres tener muchas cosas por fuera.

Era capaz de ofender, menospreciar o lastimar a quien fuera, simplemente porque podía, realmente porque no le encontraba ningún valor a nadie, solo valían en función de lo que opinaran de mí. Yo sentía que era digno de todo y de todas las atenciones simplemente porque me lo merecía.

Fue muy difícil el darme cuenta que estaba mal, alguien como yo nunca estaba mal. Fue complicado darme cuenta que por mis medios no había podido llegar a ningún lado, mas que a estar bebiendo solo en el cuarto de mi casa. Cómo iba a ser posible que yo no pudiera solo y que tenía y necesitaba de alguien que me ayudara.

“Ayúdate, ve como estás” fue lo único que tuvo que decir Armando que venía de la clínica Claider. Era cierto, yo lo que necesitaba es ayudarme dejando que alguien más lo hiciera.

Estoy escribiendo estas líneas y tengo un sentimiento profundo de tristeza por todo el daño que hice y de lo poco que viví. Alivia mucho saber que estoy enfermo y no lo sabía.

Hoy les puedo decir que tengo una buena vida en todos los sentidos, tengo una familia que me quiere, soy productivo y no solo trato de no lastimar a nadie, al contrario, trato de ayudar.

Los días son formidables, me doy cuenta que amanece y sale el sol, agradezco el estar vivo. Mis hijos me cuentan sus cosas, quieren estar conmigo y yo disfruto hasta caminar por la calle. Además, me he dado cuenta de una cosa que para mí es una revelación, siento que las cosas van a estar bien, no importa lo que pase, si sigo como estoy, las cosas van a estar bien, lo he pensado mucho y siento que eso es fe.

Eso es exactamente lo mismo que sentí el primer día que llegué a este grupo, sentí que la gente aquí tenía fe. Nunca pensé realmente que la gente de un grupo se convirtiera en esa fuerza que me ayuda cada vez que me siento mal o tengo un problema, nunca pensé que unos desconocidos pudieran ser tan importantes para mí.

Lo único que siento por cada uno de ustedes es un profundo agradecimiento por todo ese cariño y cuidado que me dedican todos los días con una sonrisa, un consejo o con un abrazo, no hay mejor abrazo que los de los compañeros del grupo.

Hoy tengo una gran familia aquí en el grupo y ese espacio que hace años estaba ocupado por soledad y tristeza lo han llenado ustedes de fe y esperanza.

Felices 24 horas.

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