El peor encierro
Enero / Febrero 2023 | Un Poder Superior | Mujeres en AA

El peor encierro

Lo que andaba buscando no se encontraba fuera sino dentro de sí misma

Hola, ¿cómo están?, espero que la estén pasando bien, yo soy Anna y soy una alcohólica. Probablemente mi experiencia te sirva o no, pero para mí es muy importante compartirla al yo padecer de esta enfermedad del alcoholismo.

Desde niña padecía de mucho encierro mentalmente y espiritualmente, físicamente no porque vivía con mis padres, pero mi encierro del que hablo era más por mis obsesiones mentales, mis pensamientos fijos e ideas cerradas de las cuales vivía deprimida y con pensamientos de suicidio. No sentía amor, era una soledad subjetiva, porque aunque estaba con mi familia me sentía sola, y todavía no tenía contacto con el alcohol o la droga.

Sufría muchos ataques de ansiedad y me encerraba dentro de mí con mis pensamientos como el por qué había nacido con esa familia, siempre pensé que era de otro planeta, que yo no era de este mundo, rechazaba al mundo. Para mí fue muy difícil encajar en la escuela o con los amigos del barrio, sentía mucha ira dentro de mí y a consecuencia de eso me convertí en una niña muy agresiva, muy contestona. Me peleaba mucho en la escuela o con quien fuera. A mi madre y mis hermanos no los respetaba, no respetaba a nadie, era muy golpeada por mi madre, mi padre o mis hermanos mayores que yo.

Estas obsesiones mentales crecieron aún más porque se convirtieron en delirios, y sentía que en algún momento alguien me iba a atacar o violar. Me sentía amenazada, pero era una amenaza mental y espiritual.

Cuando empecé a usar y a tomar alcohol sentí una liberación dentro de mí como si fuera un descanso. Se despertó en mí el guiarme por mis pensamientos y sentimientos y comencé a tomar decisiones.

Por mis emociones malsanas tenía siempre el sentimiento de querer huir, de escapar, de correr y no regresar más a los lugares donde me encontraba. Entre más alcohol y drogas consumía, más crecía mi obsesión por beber sin poder parar, hasta empezar a tocar un fondo de sufrimiento no muy agradable, porque no es agradable querer apagar los sentimientos de ansiedad, de huir, de escapar. Sentía que no había algo unido dentro de mí y siempre me sentía desconectada. Lo que andaba buscando no se encontraba fuera de mí, sino dentro de mí, y ese era el peor encierro que un ser humano pueda estar viviendo.

Llegó un momento de mi vida en el que ni el alcohol ni las drogas pudieron calmar estos sentimientos, hasta que toqué fondo y llegué a este maravilloso programa. Me encontré escuchando a otros compañeros(as) y empecé a unir las partes que dentro de mí sentía que me faltaban. Dejé de estar huyendo gracias a Alcohólicos Anónimos, porque eso es lo que yo siento que andaba buscando.

Por fin grité, me encontré y entendí dentro de mí el encierro del que yo padecía. Gracias a estas experiencias como la mía yo dejé de huir y decidí enfrentarme a lo que fuera por salvar mi vida, pero la vida es estar viva y sentir, sobre todo, esta maravillosa energía que todo lo une, que es el amor.

Gracias padrino, que Dios te bendiga desde el cielo.

¿tienes algo que quisieras compartir con nosotros?

¡Queremos escuchar tu historia! ¡Envíanos tu historia o foto y esta podría ser publicada en una próxima edición de la revista La Viña!

comparte aquí