El mejor día de mi vida
Enero / Febrero 2023 | Un Poder Superior | Gratitud

El mejor día de mi vida

El programa le da las herramientas para enfrentar cualquier desafío que la vida le presente

Buen día, soy Javier A. y soy un alcohólico, les escribo con mucho gusto desde León, Guanajuato, México. Para mí, La Viña es una reunión impresa donde se me permite conocer la experiencia y fortaleza de mis compañeros hispanohablantes, y también los escritos del Grapevine. Soy suscriptor de la revista desde hace varios años y siempre espero con mucha emoción el siguiente número, que me hacen el favor de enviar hasta mi domicilio en México.

En mi experiencia personal, tengo treinta y siete años de edad y doce años sin tomar esa primera copa. Gracias al maravilloso programa de Alcohólicos Anónimos, soy un hombre de 24 horas y les puedo compartir que hoy vivo plenamente feliz. Me acabo de casar hace unos días y lo hice sobrio, es una experiencia que Alcohólicos Anónimos me regaló, fue uno de los mejores días de mi vida.

También les puedo compartir el otro lado de la moneda, cuando he tenido esos momentos en los que no encuentro la salida, pero el programa me ha dado las herramientas para poder afrontar cualquier situación que me presenta la vida. Ya no estoy solo, tengo un grupo y un padrino con mucha experiencia en el programa que me ha enseñado este camino de recuperación y servicio. ¡Gracias, padrino!

Compañero(a) no importa la situación en la que te encuentres, afrontemos los desafíos que la vida nos pone. Tenemos un maravilloso programa, que si lo practicamos, esas doce grandes promesas de las que nos habla el programa se van a cumplir, solo hay que ser pacientes y tener mucha fe.

Yo he pasado por momentos difíciles y siempre he tenido una solución, por favor no desistas, acude a tu reunión y apadrínate, ¡pero, por favor, no tomes esa primera copa!, como dice la frase: “Si te arrolla un tren, no es el último vagón el que te mata, sino el primero”.

Te comparto esta pequeña oración del Libro Alcohólicos Anónimos, pág. 164, que cuando la leí por primera vez me llegó al corazón y pude sentir ese sentido de pertenencia: “Entrégate a Dios, tal como tú Lo concibes. Admite tus faltas ante Él y ante tus semejantes. Limpia de escombros tu pasado. Da con largueza de lo que has encontrado y únete a nosotros. Estaremos contigo en la Fraternidad del Espíritu, y seguramente te encontrarás con algunos de nosotros cuando vayas por el Camino del Destino Feliz. Que Dios te bendiga y conserve hasta entonces”.

Felices 24 horas. Un abrazo.

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