Ateo
Enero / Febrero 2023 | Un Poder Superior | Sección Especial

Ateo

¿Hay lugar para mí en AA?

Cuando crucé la puerta de AA en el 2020, ya había aceptado que tenía un problema con la bebida. Comencé a tomar a los diecisiete años, y a los treinta y seis ya me encontraba tomando todos los días de la semana, en cantidades alarmantes. Sabía que AA era probablemente el único lugar donde podrían ayudarme, pero había algo que me detenía a acercarme a un grupo, aparte de mi ego.

A través de los años, he escuchado del programa espiritual de recuperación que ofrece AA y eso me causaba recelo por una sencilla razón: soy ateo. Creía que no habría lugar para mí una vez que empiece a trabajar con los Pasos y llegue al encuentro con los términos “Poder Superior” y “Dios” (aún cuando fuese como yo lo concibiese), pero no fue así.

No soy agnóstico ni tampoco dejé de creer por un resentimiento, simple y sencillamente no creo en una deidad porque no hay pruebas científicas de su existencia, y nunca he tenido fe en un ser que deba orquestar el universo, entonces, no puedo esconderme a un ser en el que no creo.

Consideré que los alcohólicos que sí eran creyentes, me harían a un lado por vivir bajo conceptos que, a mi parecer, eran antagónicos a los de ellos. Como en muchas ocasiones en las que dejé que mi mente formulara escenarios que nunca sucederían, me equivoqué. Los alcohólicos del que ahora es mi grupo base, me recibieron con los brazos abiertos y sin juicios respecto a mis creencias (o falta de ellas). Me dejaron ser parte de su grupo y me otorgaron la libertad de expresarme abiertamente sobre mis expectativas y mis dudas. Cuando le comenté a mi padrino de mi reserva a trabajar con un programa espiritual, me leyó una parte de la literatura que se ha quedado conmigo: “No te preocupes, ya verás que el saco no te queda tan grande”.

Después de un año de estar en AA, comienzo a entender que el hecho de ser ateo no es ningún impedimento para dejar de beber (mi objetivo primordial al llegar a AA) ni para trabajar los Doce Pasos de manera satisfactoria. Más aún, el hecho de no creer en una deidad me da una perspectiva privilegiada para poder pasar el mensaje a alguien más que dude en acercarse a AA porque tenga las mismas dudas y miedos que tuve yo al llegar, y ayudarle a entender que aún sin pertenecer a una religión o creer en un Dios determinado, puede mejorar su vida si sigue (como dice la literatura), “estos sencillos pasos”.

El día de hoy he descubierto que no soy el único en mi grupo con aprehensión hacia una deidad, y esos compañeros, con más tiempo dentro de AA, son una gran fuente de información e inspiración para entender mejor el programa. He descubierto una mejor vida, una vida que nunca había experimentado y que cualquier persona que pueda ser honesta consigo misma puede lograr “si así lo quiere”.

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