Enero / Febrero 1999

Apartado 1980

En una borrachera me llevé a mi primera esposa
Nací en un pequeño pueblo del Estado de Nuevo León en México. Quedé huérfano de madre a los nueve años de edad; considero que ése fue el motivo por el cual me puse en contacto con el alcohol muy joven. Me gustó el efecto que tenía en mí: la pena que llevaba en el interior se me calmaba y sentía gran alivio. Poco a poco, para calmar mi pena, fui entrando cada vez más en la progresión alcohólica. Al cumplir los 18 años, en una de esas borracheras sin control, me llevé a vivir a mi primera esposa. Mi forma de beber no paró allí, sino que seguía aumentando. En 1968 llegué a Nuevo Laredo, según yo buscando mejor vida, pero allí sólo encontré el alcohol en abundancia. En 1975 emigré a los Estados Unidos con la esperanza de mejorar mi situación. Pero no fue así. Aquí en los Estados Unidos me convertí en un problemático. Mi vida se hizo ingobernable y mi esposa me puso demanda de divorcio. La policía me dio cinco multas por manejar bajo la influencia del alcohol, y para arreglar mis problemas pasé once meses abstemio.

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