Cita Diaria con La Viña Febrero 6
“Me enseñaban, además, que las tentaciones de la riqueza, a veces, podrían ser una aflicción peor que las penas de la pobreza”.
“Me enseñaban, además, que las tentaciones de la riqueza, a veces, podrían ser una aflicción peor que las penas de la pobreza”.
“Cuántas veces me habían dicho que extendiera la mano para buscar ayuda, y lo hice; fui a reuniones y me aferré al Libro Grande con una mano, y a mi Poder Superior con la otra”.
“Desesperado grité: ‘Ahora estoy dispuesto a hacer cualquier cosa. Si hay un Dios, ¡que se manifieste!’ Y lo hizo. Este fue mi primer contacto consciente, mi primer despertar. Pedí de todo corazón, y recibí”.
“Reforzado por la gracia que podía encontrar en la oración, me encontré obligado a valerme de toda la voluntad y fuerza de las que disponía para extirpar esas defectuosas dependencias emocionales de otra gente, de AA — para decir verdad, de cualquier circunstancia o cosa que fuera. Únicamente al lograrlo, sería libre de amar”.
“Cuando ingresé a Alcohólicos Anónimos, me di cuenta que la mejor manera para mantenerme sobrio consistía en pasarle el mensaje al hermano que aún estaba atrapado en las garras del alcoholismo, para que él tuviera la oportunidad de conocer el programa de amor, paz y esperanza, que encuentra el enfermo alcohólico en AA”.
“Hasta que no empecé a practicar los Doce Pasos de AA y a prestar servicio en mi grupo base, y en AA como un todo, no comencé a degustar el manjar espiritual que se obtiene cuando nos dedicamos a servirle a Dios a través de los hermanos”.
“Aquellos que toda una vida, vivida día a día, se han entregado a nuestro programa, son el testimonio viviente de que sí da resultado; son la sabiduría viviente por haberle encontrado el sabor a la vida, son nuestros ejemplos a seguir. ¡Qué Dios bendiga y cuide siempre por muchas veinticuatro horas a nuestros queridos veteranos!”
“Pero los tiempos han cambiado. Lo que antes nos hacía morirnos de miedo, ahora nos hace morirnos de risa”.
No beben, transitan el programa, crecen con espiritualidad, recuperan el amor de su familia y el respeto de amigos y vecinos. En suma, se convierten, de ruinas humanas que fueron, en seres dignos y serviciales. O sea: en buenos AA.
Como si estuviéramos guiados por algún instinto profundo e irresistible, hasta ahora hemos conseguido evitar graves controversias. Salvo algunos pequeños y saludables dolores de crecimiento, estamos en paz entre nosotros mismos. Y por habernos aferrado hasta la fecha a nuestro único objetivo, todo el mundo nos tiene en buena estima. Que Dios nos conceda la sabiduría y la fortaleza para mantener siempre una unidad indestructible.
No puede haber humildad absoluta para nosotros humanos. Tal vez podamos vislumbrar el significado y esplendor de tal ideal. Como nos dice el libro “Alcohólicos Anónimos”: “No somos santos... esperamos progreso en vez de perfección espiritual”.
Me di cuenta de que en este programa hay lugar para una persona con mis creencias. Sólo tenía que dejar de pelear y aceptar todo por su propio valor…Como me identificaba con la mayoría de las historias sobre los días de alcoholismo de mis compañeros, no me resultó difícil escoger un grupo de alcohólicos como mi Poder Superior.
El egocentrismo es el veneno de mi sistema emocional. Frustra cada uno de los esfuerzos que hago por lograr una existencia cómoda y feliz. Se dispara una reacción en cadena terrible. Me invade el miedo. La ira, el resentimiento y la autocompasión se vuelven las fuerzas que me guían. El único escape que tengo es dejar a un lado este horrible egoísmo y volverme parte del mundo que me rodea.
"No quería perderme ninguna reunión, ningún evento, pues en el grupo, cuando compartíamos experiencias, yo recibía la dosis de fuerza que necesitaba para mi lucha contra el cáncer".
Casi todos hemos andado por este callejón sin salida. Impulsados por el alcohol y la auto-justificación, muchos de nosotros hemos perseguido los fantasmas de la vanidad y la riqueza hasta la misma señal de desastre. Luego encontramos AA. Dimos la vuelta y nos encontramos en otro camino, donde las señales no hacían ninguna referencia al poder, al renombre ni a la riqueza. Las nuevas señales indicaban “el camino hacia la cordura y la serenidad — el peaje es el auto-sacrificio”.
