Cita Diaria con La Viña del 2 de septiembre
“Poco a poco mi sueño se fue normalizando, mi sistema nervioso también, y un buen día me di cuenta que ya no tenía ganas de beber. Empecé a reírme junto con los AA. Mi optimismo creció, mis relaciones sociales empezaron a mejorar, veía el sol y empecé a sentir eso que llaman ‘alegría de vivir’”.
