Revista

De la edición de Mayo-Junio 2020.

Una Buena impresión

Un grupo se apega a los principios del programa para ayudar a una compañera recién salida de la cárcel

A lo largo de mi trayectoria en AA, después de haber pasado un año en la cárcel del condado de Los Ángeles, llegué en el 2006 al Grupo 27 de Noviembre, del Área 93, Distrito #2, en Lamont, California. 

Yo empecé a asistir consecutivamente, pero con mi fuerte e imperioso deseo de beber o drogarme se me dificultaba quedarme en la agrupación. En el 2007 lograba tener estabilidad y me empecé a quedar con fruto en el 2008, al cumplir mi primer año. Lo sorprendente fue que para lograr esto fue un año lleno de diferentes tratos de mis compañeros, pero todos eran muy respetuosos hacia mi persona, nunca oí palabras de acoso sexual, tampoco oí palabras machistas, ni apodos hacia mi persona ni mi físico. Era tan impresionante como estos hombres me trataban, tan diferente a los hombres de afuera y a las parejas que había tenido en el pasado y aun hasta la fecha actual he tenido varios fracasos más. Pero mis compañeros no cambiaron, ellos siguen dándome su respeto, su confianza, su comprensión y su aceptación. A pesar de que me he equivocado, ellos con respeto me han escuchado, y a los que me he acercado, me dieron su punto de vista y sus sugerencias.

Aunque mi vida cambió, yo tuve cuatro recaídas físicas y tres emocionales, pero ellos no me corrieron, no me ofendieron, ni me hicieron bullying por mis errores. Hubo uno que sí se dispuso a ver mis errores y ahora eso me está ayudando, porque han sido ya varias veces que ellos me han sugerido una madrina, que lea, que sirva y que hable de mi experiencia en la tribuna, y estas cosas son exactamente las que no había seguido, esto fue el detonante en mi mente.

Estos compañeros habían esperado varios años para que yo me diera cuenta por mí misma de lo equivocada que estaba. Este es un programa de vida y para obtener cambios, pero el secreto era si yo podía apegarme a estos sencillos Pasos y tener humildad para seguir esas sencillas sugerencias. 

Todo cuanto yo he pasado con mis compañeros ha sido maravilloso. Yo recuerdo esos ayeres cuando llegué, me recibieron unos compañeros que jamás podré olvidar, y al correr de los años, más y más se fueron añadiendo. Pude ver cómo la gente llegaba y mis compañeros los trataron igual que a mí, respetuosamente. Eso me enamoraba cada vez más de ellos, como grupo e individualmente como compañeros. 

Yo me fui por seis años a una religión y estuve bien, pero yo misma evité haber podido estar mucho mejor. Luego, al sufrir el divorcio, nuevamente tuve la oportunidad y el deseo de volver al que fue, es y será mi hogar. Tuve nuevamente la oportunidad de realmente conocer a ese puñado de hombres que ya estaban, y a los nuevos que se habían añadido, y ver que realmente eran genuinos. Los nuevos habían aprendido lo mismo. 

Además, ellos a pesar de realmente conocerme, no me tratan con discriminación. Yo les agradezco de todo mi ser, alma y corazón que sigan así. Ellos me conquistaron para que yo entrara a practicar los Doce Pasos y Doce Tradiciones de este sencillo programa, por este motivo me estoy quedando en AA y empiezo hoy a obtener un rayito de luz para mantenerme en sobriedad física y mental. 

No me he drogado, no me he alcoholizado, y hasta ahora sigo sin una pareja, pero hoy sí reconozco que todavía no es mi tiempo, que mis compañeros sólo me han pedido que espere un poco más y todo llegará a su tiempo, y no a mis deseos o exigencias. Eso es lo que me mantiene tranquila, que ellos se tomaron ese tiempo para decirme y sugerirme, porque a fin de cuentas sólo yo pagaré las consecuencias de todos mis actos.

-- Margarita A.

Lamont , California, USA