Revista

De la edición de Marzo-Abril 2020.

Lo Primero es Lo Primero

Su vida le cambió el día que asistió a su primera reunión de AA

Hola, mi nombre es Benjamín L. y soy enfermo alcohólico. Mi grupo base es “La ilusión de vivir”, de Santa Clara, California. Yo llegué a una agrupación de AA muy decepcionado de mí, porque, la verdad nunca había podido dejar de beber por mí mismo. Sabía de AA por parte de un hermano que nunca se daba por vencido, y cada vez que se presentaba la oportunidad me pasaba el mensaje; pero yo pensaba que no tenía problemas con mi forma de beber, y aunque nunca le dije nada, siempre que lo miraba lo veía mucho más feliz que yo. Eso empezó a darme envidia y a causarme mucha admiración, porque a pesar de yo estar sufriendo con mi enfermedad y haber tenido cinco DUI, todavía estaba aferrado a que yo no tenía problemas con mi forma de beber, y estando a punto del abandono de mi familia.

Mi ignorancia hacia AA fue tal que nunca estuvo ni tan siquiera en lo más mínimo en mis planes; pero al sentirme tan mal en mis últimas crudas del alcohol y morales, tomé la decisión apoyado por mi hermano menor, y decidimos ir por primera vez a AA. Asistimos un lunes veinticuatro de octubre de 2005, y créeme que desde ese día mi vida cambió totalmente. Miré cómo hacía puente de comprensión con muchos compañeros que me compartieron su experiencia. Ese día fue muy confortante, pero sobre todo con mucho dolor a pesar de todo lo que viví en esas veinticuatro horas. 

Al llegar a casa, mi esposa y mis tres hijas me estaban esperando muy felices porque había tomado la mejor decisión de mi vida, de empezar a querer otro estilo de vida; y al mirar esos rostros de mis pequeñas, aun en contra de mi propia voluntad, me sentí muy bien con todo el apoyo de mi esposa y mis hijas. 

Mi trabajo era muy accesible para yo seguir bebiendo; yo trabajaba de bartender en un restaurante del cual tuve que irme al día siguiente de mi primera junta de AA. Tuve que cambiar de trabajo ya que entendí que no iba a lograrlo si seguía ahí. Empecé a batallar mucho ya que para mí fue muy necesario cambiar hasta mis amistades, las cuales son muy pocas, y las que hasta el día de hoy frecuento. No me fue fácil, pero sí muy necesario, porque después de que a veces prefería estar con mis compañeros que con mi familia, el día de hoy tengo a mi familia, a la cual yo quiero más que a mi propia vida. Mis tres hijas me miran con mucho orgullo, mi familia, todos volvieron a creer en mí.  

Mi vida ha vuelto a sonreír desde el primer día que pisé una sala de AA. Hasta el día de hoy tengo un padrino al cual le he puesto mi voluntad y cuidado. Quizás no tengo lo que quiero, pero, con y por la gracia de Dios, tengo lo que necesito. Es un gran orgullo para mi decir que pertenezco a una agrupación de AA, y si el día de hoy yo pude dejar de beber, yo estoy seguro que tú también puedes

-- Benjamín L.

Avenal , California